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PORQUE SIEMPRE TE AMARÉ

Espero en el atardecer,
el parpadeo de tus hermosos
ojos negros.
Sin poder correr detrás de tus suspiros.
Pero puedo oler el perfume de tu piel.
Cuando las llanuras se hagan florecientes,
el amor entre nosotros renacerá.
Si no lo hace,
nunca sabre como amarte lentamente.
Yo esperare tu regreso en el recodo
del camino de la vida.
Tan solo deseo recordar que las cosas
pequeñas hacen este amor grande.
Por eso, no importa seguir esperando
que regreses.
Por que siempre te amare.


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QUIERO HACERTE EL AMOR

Hoy quiero hacerte el amor,
en la desesperación de la inocencia.
En la rigidez de la palabra,
y en el temor de lo prohibido.

Hoy quiero hacerte mía,
donde solo existan tus quejidos.
Donde solo se escuchen mis deseos,
en la penumbra de mis labios.

Hoy quiero hacerte el amor,
y tenerte dentro de mi.
Dejando el fuego de la pasión
que nos queme en las cenizas de los deseos.

Hoy quiero amarte,
amarte en la locura que me consume.
La que rompe las formas y las ideas,
de querer como te quiero.

Hoy, precisamente hoy,
quiero hacerte el amor en la inocencia
de esta mañana fría y nublada.
donde los quejidos hagan brillar el sol.

Hoy mujer quiero hacerte el amor,
por que el mundo no se termina
para dos que hacen el amor.

MUJER

Hoy con tus ojos granos de hermosura te vi.
Te vi pasar por mi calle.
Hermosa y con el salero de mujer amada.
Hoy, precisamente hoy mujer te vi.
Trajiste a mi mente esos gratos recuerdos,
aquellos que junto a la ventana en noche
de luna llena y con olor a jazmín,
solo tú y yo conocemos.
Hoy te vi mujer para en la calzada de mi vida,
por donde tú sola sabes caminar.
Sí, más que una mirada te dirigí.
Eras mujer de esas tarde con esas noches,
de luna llena solo para mi.
Porque todavía este corazón sabe amar.

TOCANDO MI GUITARRA

Era la canción de la noche,
aquella que entonaba la tristeza.
La que escuchaba el corazón solitario
de la cigarra y el grillo.

Así eran mis pensamientos.
Díscolos y desatinados a tu llamado.
Deteniéndome en pequeñeces,
sin fijar las pupilas en tu sombra.

Deje el silencio de mis pensamientos,
al borde de tu respiración.
Recogí el fruto de mis plegarias.
Una mirada tuya.

Así llego la partida de los tiempos.
Cuando la guitarra sonó la última nota.
Era tu canción preferida.
Esa que solo un corazón puede tocar.
Un monologo eterno.
Un si en mi boca