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Mostrando entradas de enero, 2015

TU, EL PIANO DE MI ALMA

Al sonido de este piano, que llamo corazón. Dejo clavado los latidos de mis sentimientos por ti.
Suena melancolía. La que es tuya, la que es tan mía. Sí, la que es mía.
Al sonido de este piano. Al que llamo corazón. Me es difícil decirle adiós. Cuando se me arruga el alma
Cuando se me arruga el alma al estar sin ti. Y en esta última tecla de amor, calla el silencio de la canción.


HABLANDO CON LA ALMOHADA

Sabes. Soy ere río que conociste que moja las piedras de tu alma. Soy ese río que ya sabes, donde no mueve el caudal con la misma fuerza de antaño.
Soy apenas un riachuelo. Que de vez en cuando amenaza el alma. Y remueve las arenas de tu corazón.
Sabes. Soy ese río que conociste. El que moja las piedras de tu alma. Soy la humedad de tus labios. Y la frescura que corre por tu piel.
Sí, soy ese río que ya conoces.

ENOJO

Cuando la luna llenaba tu piel. Su reflejo era poesía. Cuando la luna llenaba tu piel. Las montañas se achicaban con las caricias.
Lo ves. Cuando la luna llenaba tu piel. Andábamos en aventuras galácticas. Nuestros corceles eran caballos de corazones.
Cuando la luna llenaba tu piel. Dejábamos de ser lo que somos, y éramos viajeros en el tiempo en caballos de luceros.
Cuando la luna llenaba tu piel. Sobraban las frases. Éramos mudos de gestos. Solo cisnes entre sábanas.
Cuando la luna llenaba tu piel, No había soledad. Todo lo llenaba tú, dentro de mí.
Sí, cuando la luna llenaba tu piel.

Y QUEDA LA SOLEDAD

Cuando todo termina queda la soledad. Silencio eterno, donde anida la ausencia tuya. Te vas en silencio. No dijiste nada. Tampoco volteaste la mirada para ver mis lágrimas. Te vas despacito, y tengo este apego en el pecho de no verte más. El viento me hablaba, más tú ya no estabas. Cuando todo termina, bajamos el telón de la comedia que vivimos. No más engaños. Te fuiste sola con tus
sueños.

Y SE ME RUBORIZAN LAS GABANAS

Se me ruboriza la piel, tan solo de pensar en ti. Se me ruboriza la piel, cuando se juntan las ideas. Se me ruboriza la piel, por ti y contigo. Se me ruboriza la piel, al hacerte el amor. Se ruboriza esta piel loca, cuando escribo estas líneas. Sí, se me ruboriza la piel, tan solo de estar dentro de ti.


CONTRACORRIENTE

Cuando nada es posible, en la vida de las luciérnagas. Tampoco lo es para nosotros, en la vida de las mariposas.
Moja la existencia tu presencia, del alba al ocaso. Cuando las nubes marcan el sendero de la inocencia.
Solo los dos sabemos el sentir del amor. En querencias taciturnas de mañanas tempraneras.
Si me amas no lo sé. Si me olvida tampoco lo sobré. Pero me extraña como el rocío a la mañana.
Hoy no he tocado tu voz. La que en letras acaricia mi alma.
Bañando mi existencia de ti.

QUIÉREME

Quiéreme, Aunque solo sea un instante. Vamos, Quiéreme lentamente. Quiéreme, Sin medidas ni condición. Quiéreme, Al alba y en el anochecer. Quiéreme, Pero no pongas fronteras en el amor. Quiéreme, Ruborizando cada pelo de mí. Sí mujer. Quiéreme como somos. Yo hombre y tú mujer. Quiéreme, Antes del último sorbo. Quiéreme, Con la pasión abrazadora del sol. Pero recuerda quemar dentro de mí, La pasión de hacerte mujer. Y al final de todo. Solamente hazlo.
Quiéreme.


Y SE MOJO LA LUNA DE TI

Mojo las piedras rusticas de mi vida,
con las lágrimas de tus mejillas.
Dentro de mi alma me quemo las ganas
de la esperanza en ti como mujer. Dentro de mis suplicas,
imploro a los deseos y desvaríos
solitarios, frente a la luna llena.
Llena de los antojos del alma. Desgarro la escritura,
con líneas curvas del alma.
Esas que mueven tu vida
junto a la mía. Y se lleno la luna de ti.
En un inmenso resplandor
de mujer preñada de deseos.
En ganas guardadas para dos.

AMOR DE MEDIA NOCHE

Y llego la noche, Las luciérnagas Y tu amor despacito.
Llego la pasión, El segundo del eterno. Y el suspiro de la piel.
Me diste las horas, Yo solo los segundos. Amor de media noche
En silencio los dos Nos dimos las manos, Y los corazones corrieron.
Te fuiste y llego la noche. Regresaron las luciérnagas Y me quede con mi amor
de media noche.

NO ME SUELTES NUNCA AMOR....

Envuelve la nostalgia
este sentimiento por ti.
Donde el viento es la
capa que me cubre
y tú perfume el aroma
que embriaga mis sentidos. Te vi mujer.
Te vi hecha amor.
Te vi hecha pasión.
Te vi volcán.
Eres y fuiste mía.
Locura de un segundo.
Tentación de mi mundo.
Tormento en mis silencios.
Pero mujer de mis desvaríos,
en la ternura de mi almohada.

SER LO QUE SOY POR TI

Consume este fuego el alma,
cual volcán enfurecido.
Dejando las huellas
de los sentimientos,
como surcos eternos
en mi vida. Ya no soy lo que soy.
Solo soy, un recuerdo,
en el susurro de tus labios.
Surcos rojos que dejaron
en mí, la ilusión del regreso.
Sopla el viento en la llanura.
Donde anidan tus pupilas.
Aves eternas de nostalgia
al contacto en mi piel.

CUANDO SOLO ANIDA EL SILENCIO

Cuando solo anida el silencio, en la quietud de esta soledad. Es el reflejo de mi desierto que mora en mí.
Las horas son corceles cansados. Esas que maldicen el tiempo. Las que marcan la demora, al saber que tú no estás.
Miro los segundos. Halo de prisa los minutos. Le grito a las horas. Y tú no llegas a mi ventana.
Leo las cuartillas del amor. Desdoblando las intenciones De la pasión que me quema Más tú no estás.
Hoy te busque en las nubes. Debajo de las rocas. Levante el polvo de las ideas. Más tú no estabas en mis instantes.
Las horas son corceles cansados. Esas que maldicen el tiempo. Más yo sigo esperando,
tus pasos en mi alma.

CUANDO AMAMOS A ALGUIEN

Sí, cuando amas a alguien, se abren las puertas del cielo. Sí, lo sabes muy bien. Cuando amamos a alguien Las mariposas vuelan en el corazón.
Cuando amamos a alguien, muere la monotonía y  salen los aleluyas del alma. Cuando dedico un segundo a ti, cuando te amo en silencio, dejo de ser lo que soy. Solo para ser el sujeto de tu corazón.
Sí, cuando amamos, ya nada es igual. ¡Hay la vida! Cuando amamos a alguien.
Cuando te amo a ti.

CUANDO A LAS CINCO DE LA TARDE MORÍA EL SOL

Respire tu aliento,
y bebí tu sabia de mujer.
Me dejaste hurgar en tu piel.
Buscando la nada de la vida.
Me diste la sonrisa de los
ángeles.
El momento de la gloria.
En segundos de eternidad,
dejando a la imaginación
la candidez de la tarde
que moría junto a la
jadeante respiración
de los corceles.
Seremos eso,
lo que quisimos ser.
Piel,
suspiros,
miradas melancólicas,
espera de segundos.
Que se hacían eternos
con el tiempo.
Y al regreso del sol,
volvimos a recordar.
Que solo somos,
aliento y deseos
en la oscuridad
de nuestros pensamientos.