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Mostrando entradas de enero, 2009

EN MIS DUDAS

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Hola, mañana sempiterna.
Hola, gotas del rocío.
Un saludo al rayo de sol
dador de vida,
después de dormir a la señora de las coqueterías.

La nostalgia de las plegarias
nunca muere,
pero tampoco marcha la soledad de los caminantes.

No sé dónde estás señora de las estrellas,
puedes estar en la cacerola del arcoíris.

Dadora de ternura,
rociando sobre los tuyos
al pronunciar tu nombre,
la dicha que hemos perdido,
al dejar la inocencia guardada
en baúles oscuros.

Trato de adivinar donde estas,
pero sé que cuando miro al cielo,
eres ese lucero que me mira,
solo a mí, nada más que a mí.
Solo a mi corazón vagabundo.

Señora de las rosas,
las melancolías y la ternura.
Viento de cualquier mañana
de mis días en la locura de amar.

AÑORANZA DE UN ROMANCE

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Late rápido el corazón
como caballo desbocado.
Corre apresurado el rayo en la noche.

En la estrella fugas,
surcan pensamientos tristes.
Donde las ideas de amar mueven la brisa.

Esas gotas que caen mojan la esperanza,
de los brazos apretados en pechos que palpitan,
al sentir tu aliento en mi boca.
Eres mi oda a la locura.

Entrelazo las ideas de amarras marineras.
Tu, mi barquito de frágil corazón.
Indecisión de un té quiero.
Al descansar la cabeza en tu pecho.

Abro,
cierro mis ojos al amor de las ninfas.
Espejo de fortuna en las incertidumbres
de mis ideas,
que guardan las esperanzas de mi esclavitud por ti.
Amor escondido.

ESPERANDOTE

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La tarde,
se tornó con un suave gris tornasolado.
Dejando su mirada fija en la distancia crepuscular,
la brisa mece suavemente sus cabellos celestiales.
Cabellos de tonos carmesí como mi mirada infantil.

De gris esta la hermosura cuando nace la ilusión,
invitando a ser violada con un pensamiento de ternura.
Con una migaja de caricia en la penumbra de mi vida,
dejando en mi boca su perfume de mujer infinita,
plasmada en la sonrisa de las estrellas.

Corría la noche vertiginosa tras de ella,
en sus andanzas tempraneras de magia y de locura.
Deprisa daba sus pasos de mujer enamorada y taciturna,
me miró desolado y tendió sus manos con ternura.
Llamándome a inventar el amor en una tarde de tono gris.

ADAGIO AL AMOR

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Hoy nos tocamos con palabras.
Palabras que abrieron las puertas de las ganas.
Las de tenerte entre mis piernas,
donde se enciende la pasión y mueren los temores.

Hoy nos mordimos los labios,
sangrando sin dolor y sin sangre.
¿Para qué llorar donde hay ganas?
no es el sufrimiento ni la sangre derramada,
es el deseo de verte y no tenerte.

Siento entre quejidos como te toco,
como hundo mis sentimientos en tu vientre
y como tiembla al llegar las convulsiones del éxtasis,
en las melancolías de lo prohibido.

Toco tu espalda mojada por el sudor,
resbalando mis dedos por tus cabellos.
Trayendo hacia mí tu cadera de mujer realizada
a la vida incierta del placer,
en esos gemidos suaves como gorrión.

GATOS EN EL TEJADO

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Como gatos en tejado ajeno
maullamos nuestros amores.
Con mimos de felinos,
nos hacemos los desentendidos.
Mirando la luna llena
con su cara de queso grana.

Nos revolcamos a gritos,
callan los grillos.
Es cosas de gatos… en tejado ajeno.
Sacamos las uñas,
sin dañar los sentimientos,
ronroneando las querencias.

Susurramos algo de gato,
de esos que caminan en tejados…
En tejados ajenos.
Como gatos en celos nos llamamos.
Porque entre caricias y caricias;
nos portamos como gatos.
Gatos en tejado ajeno.

MI LUZ Y MI SOMBRA

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Te buscaba en el espejo de mi ventana,
y no te encontré,
estabas junto a mí.

Cuando miro el horizonte te busco,
eres ese segundo de vida que necesito,
me aferro a tu idea de mujer.

Te busco en el beso del silencio,
de esos que traicionan la imaginación,
roce con roce y piel.

Te busco en mi desierto de corazones,
buscando la caridad de tu conciencia,
y la cajita de tus sueños.

Me atrevo a verte en la transfiguración,
de ideas y clamores encendidos,
corazones desiertos…. Tú y yo.

Tú, aclara las palabras,
las penas que bailan en ideas gitanas,
y las agonías del alma.

TACITURNO

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Cuando abro el horizonte de mis pupilas
te veo cada mañana.
Un poco taciturna y solitaria,
esperando las caricias de un rayo de sol.

Te hablo de mis amores
y te amo en mis adentro,
más que a la vida que de mendigo que llevo.
Más que a mí mismo.
Dejo correr las perlas del rocío
por tu taciturna piel.
Estremeciendo tus fibras con mi canto,
haciéndote la inocente mujer.

Riego tus pies con mis querencias,
espero ver crecer mis esperanzas
en tu pecho de mujer enamorada.
Te espero al final del tiempo cuando
caiga la ultima gota de rocío,
por tu taciturna piel.

Sigo aquí,
en el horizonte de mis pupilas,
esperando en la mañana un dejo de corazón
enamorado tocado por un rayito de sol.
Ese que calienta tu alma,
quemando lentamente tus labios.

TRES VERSOS

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Lo nuestro es una guerra
yo te conquisto,
tú me vences,
no entiendo la partida;
de este juego de ajedrez.

Las vidas no se dan,
tampoco se regalan,
se forman en querencias,
de locas carreras,
besos lascivos.

Y yo en mi melancolía,
pensé en mi locura taciturna,
proteger tu figura lozaneja,
de caprichos de mujer bohemia,
figuras irrelevantes de mi vida.

¡Para qué tres versos dedicados a ti!
¿Dime?
Cuando no sabes apreciar
el calor que te entregaron.
Poniendo tus lágrimas a rodar.

¡Ah vida!
Ingrata mujerzuela,
de esta sociedad,
quizás eres como mi perro,
a otro le ladra como luna.

ENTRE CORCHEAS Y NEGRITAS

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Suenan las notas nostálgicas,
tristezas reflejadas en negras notas.
Compás de tiempos esparcidos
entre líneas rectas y puntos negros.

Notas que solo intentan decir ideas.
Unas más graves que otras,
talvez suaves a nuestros oídos.
Quizás, duras a la esperanza.

Presagiamos ignorarnos entre clarinetes,
tocando la misma melodía.
Hojeando la canción de la vida,
tan tuya y mía.

Escribimos amor en azul,
borrándole sin saber en un día negro.
Dejamos a un lado esa pasión que mostramos
cuando hicimos el primer movimiento.

La nostalgia inunda el salón
de nuestros corazones.
No sabíamos interpretar las corcheas.
Olvidamos mandarnos papelitos de amor.

En mi melodía te recuerdo en susurros tenues
al recorrer las paginas de nuestra canción.
Apurando las notas al recoger las cenizas
de esta melodía no terminada.