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Mostrando entradas de diciembre, 2008

LOCOS

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Con las ganas acuestas y sin pensarlo
tome tus ansias y las hice mías.
No por la redondez de tus nalgas,
ni por tus pezones erguidos.
Creo que era la lujuria de tu mirada,
cuando me pedía que te tomara
como yegua en celo.

Con tus cabellos por cuerdas
enredados en mis manos.
Ya solo teníamos el jadeo y los estertores
de la agonía del éxtasis.
Gritos silentes salían de tu boca,
de ganas y encantos salvajes.
Una humedad de cuerpos nos envolvió.
Eran gotas de sudor,
de este trabajo eterno del placer.

Pero como en cada cuento hay un final.
El nuestro también llego.
Rodamos juntos,
el uno al lado del otro.
Ya no sonaba mas la historia eterna.
Solo Morfeo reinaba.
Cuando tus manos posaron junto a las mías.

POR LA FIESTA

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Hoy me levante con la idea de tu imagen.
Quise ver por donde andas.
He buscado tus huellas y no las vi.
Quizás te perdiste al seguir mis pasos.

Puse mis manos en la frente.
Otee el horizonte para buscar la silueta
de mujer menuda como el viento:
Que se mece al compás de las hojas.

Hoy me levante con la idea de tu imagen.
Busque tus huellas trazadas en el papel.
Más no estaban dibujadas en la arena
de mis ideas.

Con fuerte voz clamo.
¡Dónde esta esperanza!
¿A quién le huyen mis amores?
¡Oh desdicha mía!
Solo tengo pasos…
dibujados en la arena.

EPITAFIO DE UNA NOCHE

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A quien me lea en el universo.
Dejo mis últimas palabras.
No recojan nada que haya tirado.
No era necesario en mi vida.
Tampoco enciendan luces,
he vivido eternamente a oscuras.
No dejo nada.
Nada he tenido.
Tampoco a ti te dejo recuerdos,
si lo tuvimos el tiempo los borró.
Si los pensamos:
las amarguras las tragaron.
No dejo huellas,
mis pies nunca las marcaron en ti.
No tengo queja de lo que hice,
disfrute cada segundo lo realizado.
Si exigiera una nota,
deseo el clarín del silencio.
Mi cara mirando al eterno sol.
Donde las ardientes arenas me cubran,
así no desperdiciamos nada.
Si me lees, ya he muerto.
Sólo quedara la memoria eterna
para descansar en paz.

MUJER MORENA

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Pasaste frente a mí en un segundo fugas,
nalgas mecidas al viento con fragor,
labios carnosos y apretados llenos de deseos,
ojos saltones,
brillosos inspirando pasión contenida.

Piel negra y sudor.
Deseos guardados en el día,
deseos despiertos como fieras...
enjauladas en la noche.

Te meses dentro de tu vestido.
Suspira por los poros algo más que deseo.
Engañando en la tarde a la ternura,
y te acuesta con las ganas
dentro de las sábanas mojadas,
por el sudor de negros suspiros.

En el segundo que pasaste,
fuiste más que eso.
Más que un instinto en mente calenturienta.
Te entregas más por placer que por paga,
muerde a las ganas con locura de fuego,
agonizando en el éxtasis con quejidos.

Y sigues pasando por un segundo en mi ventana,
moviendo tus nalgas apretadas.
Mostrando tus labios carnosos,
con tus ojos de fuego de mujer morena,
de piel negra y sudorosa.

QUERENCIAS

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Solo son gotas,
gotas de lluvia fina,
redoblantes que tocan tu piel,
gotas sonoras enamoradas… armónicas.

Solo es agua,
que resbala por la piel,
esencias de tus ganas,
ganas que se clavan con garras de amor.

Solo son gotas,
simplicidad de la vida,
en la humedad del tiempo de los amores,
donde las querencias lo empapan todo.

Pueden simular palabras,
llenando como cántaro,
tú presencia de gotas de mujer,
conformándome con tu lluvia de amor tardecino.

Quebrando la quietud de mí ser,
en mis mañanas de querencias,
de mis tardes de amor,
de este amor que mata
lentamente mi existencia.

A MEDIA NOCHE

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La tarde y tú
marcharon juntas,
con la brisa como canto.
Dejando en mis labios
el sabor del amor,
y la tortura de quererte.

Solo tengo como recuerdo,
el tatuaje de tus ojos
en mis pupilas,
y el sonido de tus pasos
cuando se alejan.

C.J.

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Maldigo la hora de partida,
de los latidos tardíos,
en este corazón tonto
que busca las ansias
de amarte…
en cada rincón,
de este cuarto
tan tuyo y mío.

Busco tus grandes ojos,
la sonrisa inagotable de tu boca,
los labios abiertos,
las ganas de darte,
y tu cuerpo ya desnudo
todo mío,
en cada rincón,
de este cuarto
que ya es mío.

Te busco en mi piel,
y te encuentro enraizada,
haciendo muescas en mis venas,
sumergida como gota de agua
en mi vida.
pegada a mi corazón,
en cada recodo,
porque sin ti ya no existo.

Para que decir te amo,
si al buscarme dentro de ti,
tú, y solo tú… soy yo,
si lo reclamas,
dejo de ser lo que soy,
porque el todo es mío,
en cada centímetro de tu piel,
en cada poro de tu alma.

QUINIENTAS MILLAS DE QUERENCIAS

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Jugamos a las escondidas de los sentimientos.
Donde el ardid de las mentiras,
es el arma de la elocuencia
de los corazones momentáneos.

Interlocutores de los intereses.
Tú, mi inquisidora apasionada,
y yo…
el sumiso esclavo de tus caprichos innegables.
Como parpadeo de estrellas lejanas.

Como ninfa inquieta en soledad desconocida,
permanece en el centro de mis pensamientos.
Motivada por la inquietud de los amores.
Esos que nacen en el infinito de mis pasiones.

Inquisidora de luna llena,
donde la premura no existe.
Ni el llanto de la sangre exige la entrega total.
Cuando sabemos,
que la luz esta en la mañana.
Junto a las almohadas y las miradas.

Una entrega es como una vida,
y tú me das la vida en la entrega.
De tu alma y tus emociones de mujer,
en la pasión de los sentimientos nocturnos.

Nos hacemos los desentendidos
a los latidos locos de las inquietudes.
Moralejas pasajeras de los amores,
las querencias y los mimos silenciosos.

Nos vendemos mutuamente las ideas,
las mismas que las ganas esconden.
Al jugar a l…