viernes, 28 de noviembre de 2008

El comienzo de los adiós



Me refugie en tus brazos por amor.
Por amor me alejo de ellos.

Al cobijarme en tus ojos.
Tu figura,
fue la sombra de la calma en mi alma.

Al recoger mis querencias matutinas
Tu espíritu fue la fuerza de mis inquietudes.

Me refugie en tus brazos por amor,
tengo el derecho a partir.
Cuando cesen las fuerzas de los sentimientos.

¡Me voy!
Como amor de luciérnagas nocturnas.
Las que dejan sus alas,
esas que jamás volaran a otra luz.

Ya no hay refugio,
donde caen las gotas de este adiós eterno.

sábado, 15 de noviembre de 2008

VIENTO DESBOCADO



Hoy cabalgo en este bravo corcel
sobre la pradera de tus ideas locas
esas que viajan junto al viento desbocado.

Al trote de las palabras quietas,
se despejan los sentimientos dormidos.
Esos que escondemos en lo profundo del alma.

Al galope de los pensamientos,
viaja el alma en sobresaltos,
volando de ideas en ideas.

Cabalgo en las negras noches,
galopando al trote de las estrellas,
esperando el final del alba en tu boca.

Pero no quiero detenerme lentamente
solo hala estas riendas fuertes
y átalas a tu aliento eternamente.

Átalas en tu piel,
donde jamás mueran las fuerzas.
Donde solo cabalguen mis besos
de tarde en tarde de noche en noche.

miércoles, 5 de noviembre de 2008

CUANDO HAGO TU PECADO


Mientras te observo mujer,

manejas los hilos de mis ideas.

Tejiendo con manos invisibles

las locuras de un amor otoñal.


Me dejo llevar por el embrujo de la cordura.

Marcando lentamente tu cara

con las sombras de las querencias,

placeres y tu magia de mujer bohemia.


Sentado,

talvez un poco solitario.

Sin meditar las oraciones sacrílegas

que me deja ver tu encaje morado.

Siento correr por mis venas

el burbujeo del sabor del placer.


Sin pensarlo quizás,

vas tejiendo esta enredadera en el alma.

Vana locura de las pasiones.

Pensamientos que guardamos celosamente,

en el anatema del pecado.

Tan solo míos,

tan solo muy míos.

sábado, 1 de noviembre de 2008

EN EL ANDEN DE TU VIDA


Hoy me pare en el anden verde de tu vida,
donde ya no venden boletas de alegrías,
ni suena la bocina de tu sonrisa simple.

Las verdes líneas férreas de tus ideas,
se pierden en el horizonte.
Allá en el lugar donde solo espera la esperanza.

Ya nadie aborda tus latidos.
Solo tienes aferradas a tus manos
la maleta de las lágrimas vertidas.

En tu ferrocarril un poquito viejo.
Me aguarda el recuerdo de un cartel,
ese que anuncia la partida sin regreso.

Si, en este anden de la vida.
Solo soy un simple pasajero momentáneo
sin derecho a comprar tu boleta.

Parado en este anden solitario
mirando el viejo cartel arrugado
de las añoranzas.

PORQUE TE QUIERO

Como las arenas del desierto y el sol que las quema. He andado tu mundo. Caminado tu universo. En días contados en el tiem...