martes, 31 de marzo de 2009

SUSURROS EN TU ESPALDA



Eres el camino donde enfila mi vida.
Ese anden donde descarrilan mis ganas.
Las mismas que sin tiempo,
almacenamos en el pecho de la luna.

Soy para ti el baúl,
ese mismo donde esconde los miedos.
Guardas las alegrías de las caracolas,
y esconde la felicidad de tu cara.

La ciudad es nuestro universo de estrellas,
donde como luceros brillan tus ojos.
Faroles eternos de la vida y el amor.
Sí, somos transeúntes de nuestro cuento.

Tu boca con sabor a menta entregada
a cuentas gotas como desierto.
Deja al igual que el tranvía sus huellas
marcadas en las eternas pupilas de las quimeras.

Esas que guardo cuando parte el tren,
vibraciones de querencias de mujer y hombre,
enamorados… entre la pasión y la inocencia.
Como chicuelos cuando parte el tren de los amores.

DESEO



Hemos lastimado la idea sacrosanta
al desgarrar los clamores escondidos.
Cuando en gritos disparados silenciamos
la expresión de los amores rotos.

Ya sin saberlo y sabiéndolo,
te dejo navegar sin rumbo.
No sangra mas mi herida.

No hay expresión que reclame
tu presencia de mujer perenne.
Estando en paz con mi alma taciturna,
no hay gritos, no hay clamores.

Partiste para siempre de mi vera.
La ausencia no se reclama,
la soledad no es angustia ni agonía.

Sacrificamos las palabras en el viento,
esas voces de sirenas que escuchamos.
¡somos libres! Sí, libres.
De la prisión de tus labios y tus recuerdos.

jueves, 19 de marzo de 2009

¿Para que abrir los labios?



Eres parte de mi existencia
complicación de mi vida
en la conjugación de los atardeceres,
en las huellas de la ribera de nuestras almas.

Sin saberlo y sabiéndolo,
formas parte del todo.
La esencia del ser en conjugación
con el alma.

Esa entrega de cada día,
miramientos metafóricos de vivencias.
¿Para qué abrir los labios?
Si sabes que te quiero.

No tengo que publicar pasquines,
sabes lee mis notas de cada día.
Cuando levantamos las cortinas del tiempo,
en una sonrisa mañanera.

Somos, como esas notas no escritas,
negras en el tono, suaves al tocarse.
Talvez jugamos a inventarnos
en los segundos ya pasados.
Viendo caer los colores de nuestros veranos
que se aproximan al otoño de los días.

Seguimos jugando a las querencias,
apostamos a redescubrirnos.
En forma de hojas escritas de tarde en tarde.
En el aroma de un si silencioso,
cuando entregas los sueños en suspiros lentos.

Entonces y ahora.
¿Para qué abrir los labios?

HABLANDO DE SOLEDAD



Cayó la gota fría
y tú, no estabas debajo del paraguas.

Cerré mis ojos
y tú, no estabas en las pupilas de la mañana.

Dejé las líneas bacías
y tú, no dejaste rastro de ti en ellas.

Vago por la inocencia de mis ideas,
y tú, no estas en el silencio de los clamores.

Te busco en millones de mariposas,
y tú no estas en los aleteos de las mismas.

Ya no doy pasos en el sendero,
tú, agotaste mi ruta de recuerdos.

Dejé el cristal de mi copa junto a la mesa,
bebí el último sorbo de tú vida triste.

Ya ves mujer,
no eres lo último que me queda.
Todavía tengo mi alma de enamorado.

domingo, 8 de marzo de 2009

Dime donde te amo



A ti que no entiendes el tic tac de mi corazón.
Que nunca sigues el ritmo de su compás,
ni bebe la sabia de su sentir quijotesco.
A ti.
Escribo estas líneas casi invisibles.

En las conversaciones sin palabras huecas,
de los gestos y los toques.
Dejo las señales de mi intención
en tu alma de mujer.
Cuando las cortinas se corren en el alma.

Amarte como lo hago,
es veneno que mata lentamente.
Debilitando poco a poco el ego de lo imposible.
Sabes como colocar los puntos de tus manos
lentamente en mis sentimientos derretidos.

Soy frente a ti y mis ganas
un Cantinflas de ideas ya leídas.
Escritas en los labios de la tarde.
Tarde que se pinta de rojo
para cantarle a la luna enamorada.

A ti que no entiendes el tic tac de mi corazón.
Que nunca sigues el ritmo de su compás,
Ni bebe la sabia de su sentir quijotesco.
Te dejo estas líneas arrugadas
Junto al lecho de la última cita.

Donde quizás se dio un adiós momentáneo
esperando el silbido de la noche.
La gota de agua en el charco seco.
Un caminar hacia la próxima esquina
Una hoguera que espera lentamente su consumo.

Un amor que ya no sabe callar.

miércoles, 4 de marzo de 2009

JULIA



Que miras en el cristal,
en la ventana de los ayeres;
el sonar del latido,
la canción de su adiós.

Las gotas que le empapan
no son de la lluvia caída,
son de tus lágrimas, amargas lágrimas.

No cierres la puerta
déjala abierta,
no sabes cuándo retorne
de su partida.

¿Y si ya no le espero?
y si me acostumbre a su ausencia
y si de tanto esperarle transforme en llanto.

Es como cavar su fosa,
cortar su aliento,
condenarlo a la muerte,
mandarlo a destierro.

Mi aliento se fue con su sombra
mi fosa fue su silencio
murió y con él quede muerta
enterrada en su olvido.

Dos lágrimas corren en silencio,
unas manos que reclama,
un corazón que late,
y una espera de amar con ganas.


Un dolor profundo nos separa
nuestras manos quedaron enlazadas
a la desdicha de querernos sin que lleguemos a amarnos.

Era el silencio del cristal
cómplice de mi desdicha,
extendidos los brazos reclamando perdón,
eran sus labios que se abrían a la dulzura de amar.

Deja el cristal, amor mío, déjalo estar,
que se quiebra fácilmente con la brisa,
que se rompe si lo rozas,
recordando aquella herida
que sufrió en el pasado
déjalo amor, como un tesoro guardado.

Si te dejo muero con mis ganas,
si me alejo perezco en la soledad.