De regreso


Como borrachos,
exclamemos los deseos.
Tartamudeemos, por efecto del licor,
del elixir de las miradas,
las sonrisas,
y el juego de nuestros cuerpos.

En sorbos entrecortados de besos,
te entregas con tus labios abiertos.

Como borrachitos, hagamos silencio mustio,
con señas sin distancia.

El amor no tiene fronteras
ni tampoco las copas del buen licor,
ni unos labios entreabiertos…
que se resistan a la tentación de probar tus sueños.
Cuando regreso a ti como la tarde,
con sus querencias de melancolía.

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