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QUINIENTAS MILLAS DE QUERENCIAS



Jugamos a las escondidas de los sentimientos.
Donde el ardid de las mentiras,
es el arma de la elocuencia
de los corazones momentáneos.

Interlocutores de los intereses.
Tú, mi inquisidora apasionada,
y yo…
el sumiso esclavo de tus caprichos innegables.
Como parpadeo de estrellas lejanas.

Como ninfa inquieta en soledad desconocida,
permanece en el centro de mis pensamientos.
Motivada por la inquietud de los amores.
Esos que nacen en el infinito de mis pasiones.

Inquisidora de luna llena,
donde la premura no existe.
Ni el llanto de la sangre exige la entrega total.
Cuando sabemos,
que la luz esta en la mañana.
Junto a las almohadas y las miradas.

Una entrega es como una vida,
y tú me das la vida en la entrega.
De tu alma y tus emociones de mujer,
en la pasión de los sentimientos nocturnos.

Nos hacemos los desentendidos
a los latidos locos de las inquietudes.
Moralejas pasajeras de los amores,
las querencias y los mimos silenciosos.

Nos vendemos mutuamente las ideas,
las mismas que las ganas esconden.
Al jugar a las escondidas
en el ardid momentáneo de una lágrima,
que corre rauda por tu mejilla de mujer.

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QUIERO HACERTE EL AMOR

Hoy quiero hacerte el amor,
en la desesperación de la inocencia.
En la rigidez de la palabra,
y en el temor de lo prohibido.

Hoy quiero hacerte mía,
donde solo existan tus quejidos.
Donde solo se escuchen mis deseos,
en la penumbra de mis labios.

Hoy quiero hacerte el amor,
y tenerte dentro de mi.
Dejando el fuego de la pasión
que nos queme en las cenizas de los deseos.

Hoy quiero amarte,
amarte en la locura que me consume.
La que rompe las formas y las ideas,
de querer como te quiero.

Hoy, precisamente hoy,
quiero hacerte el amor en la inocencia
de esta mañana fría y nublada.
donde los quejidos hagan brillar el sol.

Hoy mujer quiero hacerte el amor,
por que el mundo no se termina
para dos que hacen el amor.

MUJER

Hoy con tus ojos granos de hermosura te vi.
Te vi pasar por mi calle.
Hermosa y con el salero de mujer amada.
Hoy, precisamente hoy mujer te vi.
Trajiste a mi mente esos gratos recuerdos,
aquellos que junto a la ventana en noche
de luna llena y con olor a jazmín,
solo tú y yo conocemos.
Hoy te vi mujer para en la calzada de mi vida,
por donde tú sola sabes caminar.
Sí, más que una mirada te dirigí.
Eras mujer de esas tarde con esas noches,
de luna llena solo para mi.
Porque todavía este corazón sabe amar.

TOCANDO MI GUITARRA

Era la canción de la noche,
aquella que entonaba la tristeza.
La que escuchaba el corazón solitario
de la cigarra y el grillo.

Así eran mis pensamientos.
Díscolos y desatinados a tu llamado.
Deteniéndome en pequeñeces,
sin fijar las pupilas en tu sombra.

Deje el silencio de mis pensamientos,
al borde de tu respiración.
Recogí el fruto de mis plegarias.
Una mirada tuya.

Así llego la partida de los tiempos.
Cuando la guitarra sonó la última nota.
Era tu canción preferida.
Esa que solo un corazón puede tocar.
Un monologo eterno.
Un si en mi boca