En
el conjuro de las estrellas donde juegan los luceros a ser enamorados. Juntamos
las ganas tú y yo. Junto al jardín de las nubes. En copos danzarines de
querencias. Dejamos colgado las pasiones. He bebido tu alma, saboreado el
aliento de tu boca oliendo tu piel de mujer. Impregnándome de tu ser para
llenar el cántaro de mi alma. Si esto no es amor, dime tú. ¿A dónde van los
corazones cuando como los nuestros hacemos el amor? Cuando cabalgan igual a
caballos desbocados al jugar a las escondidas debajo de las sábanas.

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